miércoles, octubre 18, 2006

VIOLENCIA POLITICA EN AMERICA LATINA


La historia de nuestro continente está marcada por la violencia política. Definirla es complejo, pero es necesario comprenderla. Durante el siglo XIX la violencia política como forma de acceder al poder político superó con creces a los intentos moderados de lograr una autonomía mayor por parte de las colonias americanas frente el Imperio Español. Los patriotas concientes de aquello se prepararon para la lucha revolucionaria que cambio los designios de los pueblos americanos. Nace la patria y se muere la colonia, producto de la violencia política que se desencadenó en la guerra revolucionaria.

Posterior a la independencia, la violencia política, en su forma de guerra, se traslada hacia el interior de la América independiente (la independencia se peleó en América, pero pareciera que hubiese sido una guerra en un lugar sin tierra, mágico, que no existe, que no es el mismo suelo que pisamos), mediante guerras civiles y entre países en formación que buscaron delimitar sus fronteras para darle legitimidad a los nacientes Estados.

Pero además de aquello, nuestra historia está marcada por otras formas de violencia política, que son:

1. - Represión y Matanzas Obreras y Campesinas.
2. - Revolución y Guerrilla.
3. - Dictaduras Militares.
4. - Autoritarismo personalista (Varguismo, Peronismo, Fujimorismo)
5. - "Terrorismo" y subversión.
6. – Intervencionismo.

- Represión y Matanzas Obreras y Campesinas: En todo el continente se ha derramado la sangre de los trabajadores. Cuando estos comenzaron a organizarse para luchar por mejorar sus condiciones de vida, acabar con la miseria material y espiritual en la que se encontraban, fueron recibidos a balazos por nuestras flamantes y elegantes oligarquías que siempre vieron a los rotitos como simples animales. Matanzas despreciables para el mundo obrero como la de Santa Maria de Iquique en 1907 en Chile o la de Puerto Montt bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva a fines de los 60’s. Centroamérica y el Caribe no se quedaron atrás y mucho menos el resto del continente.
– Revolución y Guerrilla: Nuestra historia republicana se inicia con la revolución independentista. Sin duda alguna la Revolución es la forma de violencia política mas notable de todas, la más deseada u odiada, la más romántica, y la que puede llevar a los pueblos a realizar gestas increíbles, donde la matanza y la violencia son pan de cada día, pero absolutamente legitimadas. La revolución Francesa (1789 y la de 1848), Estadounidense (independencia), liberales en toda Europa o la revolución Rusa (1905 y 1917 –la de febrero y octubre–), y por supuesto la nuestra de independencia, fueron emblemáticas, pero por sobre todo como decía Federico Engels (en una carta en la que critica a los pacifistas) la revolución es un acto en el cual una parte de la población se impone sobre la otra por medio de fusiles, sables, bayonetas y cañones. Violencia, de la mas pura, pero aplicada o legitimada por las grandes masas, es decir por la mayor parte de la población. Es la instancia máxima de la violencia política que cambia la historia (léase “El papel de la violencia en la historia” de Federico Engels), se expresa en guerra popular, insurrección de masas, foco guerrillero, guerra abierta, etc. la forma depende de los lugares. La guerrilla por su parte es una forma que ciertos grupos buscan por alcanzar este objetivo máximo… la revolución. Ejemplos importantes tenemos de esta forma de violencia política como en México (1910, Pancho Villa y Emiliano Zapata contra Madero (maderistas), y todos contra Porfirio Díaz) o la Emblemática y Todo-Reverenciada Revolución Cubana con figuras enormes como el Ché Guevara y Fidel Castro. De esta última se despliegan las guerrillas latinoamericanas en Centro América y el Caribe, pero por sobre todo en Colombia, como a su vez intentos foquistas (foco guerrillero) en Chile, Argentina, Bolivia, etc.
– Dictaduras Militares: Sudamérica es Roma, no solo por lo católica y creyente a lo indígena, sino que además porque las repúblicas sudamericanas funcionan con Dictaduras Militares, claro que todos nuestros “novelescos dictadores” se creen Cesar o Augusto (bueno de hecho Pinochet se llama Augusto José Ramón) por apernarse en el poder lo mas posible y pretender re-institucionalizar a los Estados y naciones, bueno seamos concretos, lo han logrado en varios casos. Está claro que la violencia política es normal en estos períodos y se caracteriza por la coerción, represión y coacción, ahí “APARECEN” LOS DESAPARECIDOS y ejecutados políticos (bueno en una revolución también). Son gobiernos que por lo general usan y abusan del poder fáctico de las armas, pero en muchos casos, y muy especialmente en Chile, son apoyados por importantes sectores de la población convirtiéndose en una de las tantas formas de fascismo (leer a Dimitrov sobre el fascismo)
– El autoritarismo personalista es bastante parecido a las dictaduras militares, pero es llevado a cabo por civiles, por verdaderos caudillos que usando y abusando del populismo (de derecha o izquierda) agencian un Estado donde la participación política queda delimitada por formas orgánicas que delimitan y estructuran la participación de la misma. O sea se organizan de acuerdo a como quiere el gobierno que se organicen. Chile hoy tiene mucho de aquello, pero no mediante caudillos ni populismo sino que asegurando el status quo en el poder, con una especie de oligarquía del siglo XXI en la cual sus parlamentarios están absolutamente desintonizados con respecto al resto del pueblo (el presidente del senado no sabia que la marcianitas ganaron el campeonato mundial de hokey patin en Chile, según él fue en España), ya que se aburbujean y gobiernan para ellos mismos.
– “Terrorismo” y subversión: El terrorismo busca causar el miedo y el terror en la población, se caracteriza por ataques sorpresivos y que por lo general mata personas, acá están los bombazos, los atentados a personajes y el asesinato político. Algunos grupos políticos, principalmente de ultra izquierda han utilizado esta forma de aplicación de la violencia política, por lo general se aprovechan de las circunstancias cuando hay un ascenso de las luchas de masas, pero actúan a espaldas de las mismas y pretenden reemplazarlas: Pero también hay otras formas subversivas que no podemos denominar terrorista, y que si bien pretenden reemplazar a las masas, logran simpatías en ellas, como la de los grupos que luchan contra las dictaduras. Tal es el caso del FPMR y del MJL hasta que en la década del 90, ya sin dictadura, algunos de sus miembros descolgados se convirtieron en delincuentes subversivos. La subversión es diferente, ya que va tras un objetivo inmediato, derrocar a un gobierno y es una forma legitima de lucha cuando hay un enemigo poderoso; por lo general se prefiere denominar a esta forma de violencia política como resistencia, personalmente me gusta más éste termino.
Intervencionismo: No hay mucho que decir, pero las formas de intervención política de Estados Unidos en la región son la aplicación de la violencia política, ya sea en forma diplomática, conspirativa o concreta. Un buen ejemplo es el asesinato del General Schneider y para que decir de la doctrina Monroe.

Cómo ven la violencia política es parte de la historia latinoamericana, pero además hay que mencionar las formas de odio político-social, es decir el odio de clases, el cual existe aunque lo nieguen, además del odio ideológico que es más elaborado y racional. El punto es que los períodos de paz son relativos y lo que más impera es la violencia política. En Argentina después de la dictadura ha quedado la caga’a igual y la violencia social se traslada a la escena política en las calles, como las viejas asonadas callejeras de principios de siglo XX en Santiago de Chile, claro que ya no matan por manifestarse, simplemente caen balas locas que le llegan a los transeúntes en la Pincolla y un joven poblador cae muerto, como cayó el estudiante Daniel Menco en Iquique, sin mencionar que el Huanaco atropella a estudiantes universitarios y los aprisiona contra la reja en Playa Ancha, mientras recibe un buen cóctel molotov.

En Chile nuestra democracia es de cartón, una fachada para los empresarios y nuestra paz es relativa, poco a poco la violencia política vuelve a aflorar, se asoma, pues es la única forma en la cual se han producido cambios en el continente y es la única que en algún momento romperá este maldito status quo, el punto es que debe ser legitimada. Esta democracia durará el tiempo que vivan las generaciones que perdieron en el 73 y lucharon por “RECUPERAR” la democracia (a lo sumo, si es que no antes), pero las generaciones que vienen, cada día quieren menos o entienden menos a esta democracia que no da soluciones, y que sólo segrega y traslada la violencia política a la violencia social, a la segregación social y al perpetúa el status quo mediante una supuesta meritocracia, que en realidad funciona bajo la lógica de la dedocracia y pitutocracia.

El ex Comandante en Jefe del Ejército de Chile, General Cheyre, dijo un día: Que nunca más el ejército se vea involucrado en violaciones a los derechos humanos…. ¿No se dijo lo mismo después del caótico año de 1932? Esta democracia no es paz, sino pacificación. Si la violencia política es parte de nuestra historia, asumámosla como tal, pero busquemos la forma de evitarla, lo paradojal es que la violencia política se combate con violencia revolucionaria…

2 comentarios:

Stimpy J. Necio dijo...

Que tal. Déjame decirte querido vasquez que es un artículo sólido y digno de un Master en Historia, mis felicitaciones. No obstante, sin ánimo de otra cosa sino conversar como si hubiesen cervezas en la mesa y un pucho colgando de tu índice, debo decir:

1. Los logros en materia de institucionalidad autónoma para las colonias españolas en américa,no pudo haberse logrado sin la fuerza de las armas, la lúcida estrategia de un puñado de hombres de visión, y la materia incadnescente de los pueblos quebrando el presente para dejar volar el esplendoroso futuro de igualdad que aguarda. Por tanto...

2. ...La descepción absoluta en las promesas de las revioluciones de independencia derivaron en un proceso crítico, donde las casi nulas bases republicanas recién levantadas, se ponían a prueba entre facciones interiores beligerantes entre sí, que defendían diferentes "Futuros posibles" (para no decir ideologías)a punta de ballonetas. Se cristalizaron en la mayoría de las repúblicas gobiernos autoritarios y personalistas, derivados del caudillismo de hacienda o latifundio (dependiendo de la especificidad económica de cada ex-colonia)que ahora gozaba de poderes absolutos legitimados por constituciones, las primeras de estos países, que legitimaban sus atribuciones hasta el paroxismo.

3. Muchos de estos arquetipos de gobiernos patentados a la latinoamericana, se hacen paradigmáticos un siglo después encarnando el mismo espíritu de "los próceres": personalismo militar o no, populista o caudillista, del interior o de la rancia oligarquía; la respuesta es exactamente la misma que hace un siglo, cuyo quid radica en que las respuestas sobre el futuro y el que hacer diario del aparato estatal se piensan en la cúpula, a punta de balazos, le guste a quien le guste. Y eso lo ha dicho Juan Manuel de Rosas, Hugo Chávez, Augusto Pinochet, Domingo Perón, Laureano Gómez, Porfirio Días, Simón Bolívar y Fidel Castro. Amén.

4. Es triste quizás el aglutinamiento de estos solemnes dictadores en un solo acápite de una taxonomí que podría durar tomos, pero los hechos demuestrasn que las categorías que los separan se diluyen en definiciones que no separan el polvo de la paja.

5. La diferencia conceptual entre "la todo reverenciada revolución cubana" nombrada ampulosamente en el párrafo dedicado a las revoluciones heróicas, y el modus opperandi del régimen castrista que bien podría encajar en el punto siguiente: las dictaduras militares. De hecho, una de las más recordadas, pues no se acaba aún.

6.No desconocemos la importancia transversal del apoyo de base, o la suma inquietante de todas las voluntadas particulares, que armas en mano, salen a las calles para exigir sus cualesquiera demandas que siempre, en el corazón del que no tiene nada que perder, piden la justicia como valor sublime.

7. A pito de aquello la sub-versión se transforma en opción política y el terrorismo en el método de buscarlo y en América Latina las resistencias han presentado sólida base conceptual y un modelo alternativo fundamentado en sociabilidades pre-capitalistas, provenientes de civilizaciones que llegaban a su esplendor, cuando Londres era un caserío.

8. Recordemos a David Harvey en su obra "Espacios de Esperanza" discutiendo sobre Thomas Moore (paráfrasis, no encontré la cita): las utopías en tanto mundos perfectos necesitan de un cierre que asegure el status quo social, y ese cierre es la concentración de la autoridad y la violencia en un solo criterio absoluto. no puede haber cambio social en mundos perfectos, es una paradoja, por eso se hace necesario la autoridad única para evitar las revoluciones..."

9. me encanta espacio abierto a discusiones de todo tipo. saludos a los que les gusta escribir.

Stimpy J. Necio dijo...

hay una sutil correción de la respuesta en http://siudad-cilente.blogspot.com